domingo, 20 de julio de 2008

El amor duele...no sabes cuanto

Ángela estaba destruida. Toda su vida se había venido abajo en un instante. Se encontraba en una cama de hospital aún con recuerdos borrosos de lo que había pasado. Pocos días antes, su novio, Roberto, terminaba con ella una relación de 5 años. Mucho tiempo, tal vez demasiado, para una relación adolescente. Ángela, ahora de 20 años, había dado su alma y corazón a Roberto. Con él, vivía a toda velocidad. Cada día nuevo era una aventura, como si el mundo se acabara de un momento a otro.

Demasiada intensidad. Alcohol, drogas, sexo, fiestas y demás placeres culposos. No les importaba nada. Solo el presente. Roberto, con más experiencia en esto, tenía 20 años cuando comenzaron su relación. Era un chico de dinero, apuesto y sin preocupaciones. Conoció a Ángela en una fiesta de su hermana menor. La tomó de la mano y le enseño su mundo. Así pasaron los 5 años. Todo iba bien, según su perspectiva de acuerdo a lo que hacían.

Un día Roberto conoció a una chica de su edad, Alejandra, quién con tan solo su mirada, lo enamoró hasta el punto de no dejar de pensar en ella, dolerle su ausencia (aún sin ser nada), y no saber que hacer si no sabía de ella. Poco a poco la relación de Roberto y Ángela se fue marchitando. Ya no se veían como antes, ni salían como solían hacer.

Sin encontar otra solución para su problema, Roberto terminó con Ángela. Estaba demasiado perdido en los ojos de su nueva ilusión. Ángela no sabía que hacer. Llamó a su mejor amiga. Necesitaba escapar. Despejar su mente. Salieron a un local nocturno muy conocido por ellas por sus buenas noches de copas. Llegaron. El alcohol y las drogas se paseaban por todo el lugar. Algo perfecto para su despecho. Luego de 5 horas adentro del local, Angela se fue a su casa sin avisar a su amiga. Ya no podía con su cuerpo. Lloraba a cántaros por no entender la razón de su ruptura con Roberto.

Llegó a su casa, y con las últimas energías que tenía, trató de terminar con ese dolor que tanto dolía en su corazón. Había intentado suicidarse cortándose las venas. Pero no lo consiguió. Su mama entró a su cuarto. Al entrar no lo podía creer: su pequeña hija al borde de la muerte. Aún espantada por lo que veía, reaccionó rápido y la llevó al hospital. Tardó una semana en el hospital tratando de recuperarse de las heridas. Y otro mes más, recuperandose del trauma yendo a un psicólogo. Se veía calmada. No hablaba mucho. Los doctores y su madre pensaron que ya estaba recuperada del todo, y que había superado el trauma de semejante acto. La llevaron a su casa para que se reincorporara a su vida diaria.

Ese día, su mama salió a hacer unas compras, dejando sola la casa. Ángela, desde el día después de su intento de suicidio, ya había planeado su venganza en contra de Roberto. Luego de que su madre se fue, citó a Roberto a su casa. Éste acepto sin ningún inconveniente. Llegó al rato. Lo invitó a pasar, le sirvió de beber y se sentaron en el sofá de la sala. Hablaban como si nada hubiera pasado. Hasta que, de repente, Angela saca una daga de su saco y se la clava a Roberto en el corazón. Murió al instante. Se alejó del sofá y lo dejó allí, como si nada hubiese pasado. Sacó la daga incrustado en el corazón de Roberto y la clavó también en el suyo.

Quedaron allí, los dos inertes en el suelo y una nota escrita por ella que decía: "Tal vez lo nuestro fue demasiado intenso para ti. Lástima que no te diste cuenta de ello. Pero es así de simple. Estoy segura de que esta es la única forma de volver a estar juntos. Entiendeme. Se que lo harás. Buen viaje. Te veré del otro lado. Te amo"