martes, 3 de noviembre de 2009

Latín

Estático. Sentado, pienso. Veo todo en retrospectiva. Mi mente no permanece dentro de mi cabeza. Vuela. Sueña. Imagino lo mismo una y otra vez. Se dibuja una sonrisa en mi rostro. Veo la pizarra. Creo que la profe habla. Solo la veo mover sus labios. No escucho sus palabras. No estoy aquí. Quisiera no estar aquí. Una compañera me pregunta: ¿Qué hora es? 12:36, respondo de inmediato. Me dice "gracias" con voz inocente pero con mirada pícara. Pienso en mi chica. Vuelvo a sonreir. Recuerdo que es la hora del almuerzo. Tengo hambre. Falta poco, me digo a mí mismo. Alguien levanta la mano. Siempre hay alguien haciendo preguntas estúpidas y fuera de lugar en clases. Me quedo mirándolo con poca gracia, casi odiándolo. Pero lo dejo pasar. La profe responde más por pena que por compromiso. Sigue dando su clase. Creo que empiezo a escuchar algo. Si, es mi cabeza diciéndome: presta atención para que por fin pases esta materia, Marcos. Tiene razón. Dejo de escribir. Empiezo a escuchar mejor.