con senos prominentes
como dos jugosos melones.
Es esbelta y grande, como una potra,
pero con una cintura que atrae más que el sol.
Sus nalgas emboban a hombres y mujeres.
Caminan como zombies detrás de ella
para devorarle la manzana más buscada.
Emborracha con su silueta.
Te coje con su mirada.
Sus manos y su boca hacen maravillas.
Su actitud desborda sexo,
como si todo el deseo incontenido
le saliera por los pezones para embriagar a hombres como yo.
Creo que estoy en coma etílico.
