miércoles, 1 de octubre de 2008

Incógnitas nocturnas


La puerta del cuarto se abrió de repente. Un silencio mortal cubría la tenebrosa escena. El hombre estaba tirado en el piso. La prostituta veía con horror el cuerpo inerte de su compañero de turno.

Espantada del todo, corrió lejos del lugar sin mirar atrás. Llegó hasta un camino desolado, cubierto de agua por las lluvias recientes. Sus botas, empapadas de lodo, hacían su caminar mas pesado. Sacó un cigarrillo de su bolso. Necesitaba relajarse. Ya había logrado tranquilizarse un poco.

Era de noche. Las bestias nocturnas estaban a su acecho. Lo sabía, pero no le importaba. Caminó otro poco.

Nada.

Caminó un poco mas.

Nada.

Siguió caminando hasta encontrar algo familiar; pero no lo haría. Estaba perdida. Demasiada locura para una sola noche. ¿Que hacer? Se preguntó sin mas.

¿Que hacer?

No estaba segura. Quería escapar de allí de inmediato. De eso si estaba segura.

Pensó en lo que había sucedido esa noche. ¿Como de repente había muerto su compañero de turno? No encontraba respuestas. Recordó que eso ya le había pasado en varias ocasiones, pero no sabía el motivo. Aunque no estaba segura de lo que ocasionaba estos desenlaces en el juego del placer, le restó importancia. Volvió en si y, dando media vuelta, regresó al lugar en donde estaba.

Al llegar, ya no había nada. El hombre ya no estaba ahi, ni nada que evidenciara que algo había pasado esa noche en aquel cuarto de hotel. ¿Que había pasado esa noche? Creo que nunca encontraría respuesta a lo ocurrido. Cerró la puerta. Aún el silencio mortal cubría todo. Echó un último vistazo y se fue.

No hay comentarios: